La punta del diablo
debía de sospechar del nombre, había algo raro él.
Llegué a Punta del Diablo, pueblito más que pequeño de los pagos de Rocha, Uruguay. Casi por los primeros días a las primeras horas, dos puntas me bautizaron del lugar…. Primero un alacrán o escorpión o algún primo lejano de alguno de los dos me pico la punta del dedo gordo de la mano, casi casi que sabiendo que estaba preparándome para fumigarlos. La cuestión es que vi varios, como cinco el primer día. Uno muy atrevido entre las sábanas de la cama donde dormiría. No dude y decidí fumigar antes que sea demasiado tarde… Metí la mano en el guante y zaz!!! La punnntaa del diablo!, el bicho me había picado el dedo. A mi no me paso nada pero él murió… de bronca nomás lo maté.
Horas más tarde, al ver que seguía vivita y coleando, me fui a la mar. Arena y sol y el mar azul y zazz!!! La puunntaa del diablo otra vez golpeaba contra mi cuerpo… una sombrilla voladora aterrizaba en mi pierna… Nada grave… por el suceso me gané una birra, unos brasileros (dueños de la sombrilla) me asistieron y entendieron rápidamente que todo se solucionaba con una birra bien helada, La Puunnta del Diablo volvió a ser un paraíso… Salut!